El Índice de Precios al Productor (PPI) de Estados Unidos registró un avance de 0,7% en febrero, el mayor incremento en siete meses, superando ampliamente las expectativas del mercado que proyectaban una suba de 0,3%. En términos interanuales, el indicador alcanzó 3,4%, el ritmo más elevado en un año. El componente de servicios explicó más de la mitad del alza mensual, impulsado por un salto de 5,7% en precios mayoristas de hotelería, mientras que los bienes al productor treparon 1,1%, con los alimentos subiendo 2,4% y la energía rebotando 2,3%. Los costos de transporte y almacenamiento también sumaron presión, con un incremento de 0,5% en el mes.
El dato refuerza las preocupaciones inflacionarias de la Reserva Federal, que mantuvo tasas sin cambios en su última reunión y proyectó un solo recorte para este año. Los economistas estiman que el PCE subyacente habría subido 0,4% en febrero, encadenando así tres meses consecutivos a ese ritmo, más del doble de lo necesario para converger al objetivo del 2%. A esto se suma el conflicto bélico en Medio Oriente, que impulsó el precio del petróleo más de 40% y cuyo efecto inflacionario pleno se vería recién en los reportes de marzo.
Los mercados descuentan que la Fed no retomaría los recortes de tasas antes de diciembre de este año o enero de 2027. La persistencia de la presión inflacionaria en los precios al productor anticipa que los costos podrían trasladarse gradualmente a los precios al consumidor en los próximos meses. En ese marco, la política monetaria restrictiva se mantiene como el escenario base, con escaso margen para una flexibilización anticipada mientras el PPI continúe superando las proyecciones del consenso.

