El petróleo WTI registró un avance de +4,6% en la jornada, cerrando en USD 94,5 por barril, en un movimiento impulsado por la persistente tensión en el Estrecho de Ormuz y las disrupciones en el suministro energético global derivadas del conflicto entre Israel e Irán. El crudo acumula una suba de aproximadamente 40% desde el inicio del conflicto hace cuatro semanas, a medida que el riesgo de un bloqueo efectivo del estrecho —por donde transita el 20% del petróleo y gas natural licuado (GNL) mundiales— mantiene presionada la oferta. Los precios del GNL también registraron picos significativos durante el período.
En el segmento agrícola, la soja subió +0,2% hasta USD 431 por tonelada, con una variación modesta en línea con los fundamentos de oferta y demanda global. La suba de los fertilizantes nitrogenados —críticos para la producción agrícola— de cerca del 50% en las últimas semanas, en parte vinculada a la escalada del conflicto en Medio Oriente, introduce un factor de presión sobre los costos de producción del sector agropecuario a nivel global, con potencial impacto en los precios de los alimentos en los próximos ciclos productivos.
El cobre retrocedió -1,5% hasta USD 5,4 por libra, afectado por la mayor aversión al riesgo global y las dudas sobre el ritmo de crecimiento de la demanda industrial, especialmente desde China. El metal rojo, considerado un indicador de la salud del ciclo industrial global, refleja en su comportamiento las tensiones entre el escenario de desaceleración económica en economías desarrolladas y la demanda estructural de materiales críticos asociada a la transición energética y la expansión de infraestructura en mercados emergentes.

