El petróleo WTI aumentó un 4,2% hasta la zona de USD 65,0 por barril, en un contexto de mayor tensión geopolítica luego de que las negociaciones nucleares entre Estados Unidos e Irán en Ginebra no lograran resolver temas clave. Washington advirtió que podría recurrir a la fuerza si fracasa la vía diplomática, lo que generó una prima de riesgo geopolítico inmediata en los precios del crudo. Este tipo de escalada verbal en el marco de negociaciones nucleares suele trasladarse con rapidez a los mercados energéticos globales.
En el segmento de metales industriales, el cobre subió un 2,8% y cerró en USD 5,8 la libra, impulsado tanto por la mayor tensión geopolítica como por señales de demanda sostenida en el sector industrial global. El cobre es ampliamente seguido como indicador adelantado de la actividad económica global, por lo que su avance simultáneo con el petróleo refleja un escenario donde las presiones sobre los commodities energéticos e industriales se retroalimentan en un entorno de incertidumbre.
La confluencia de tensiones geopolíticas en Medio Oriente, divisiones en la política monetaria de la Fed y datos económicos mixtos en EE.UU. configura un escenario de mayor volatilidad para los mercados de materias primas en el corto plazo. El precio del crudo tiene implicancias directas sobre la inflación global y las decisiones de los principales bancos centrales. La evolución de las negociaciones con Irán será un factor determinante del comportamiento del petróleo en las próximas semanas.

