El precio del petróleo registró una nueva suba del 0.6%, impulsado por un incremento en las tensiones geopolíticas que afectan a importantes productores de crudo a nivel global. Este movimiento alcista responde a factores de oferta que generan incertidumbre sobre la disponibilidad futura del commodity energético.
El principal foco de tensión se ubicó en Venezuela, donde Estados Unidos avanzó con medidas de persecución e incautación de embarcaciones petroleras. Estas acciones podrían impactar en la capacidad de exportación del país sudamericano, que representa una fuente significativa de suministro de crudo para el mercado internacional, particularmente para refinadores que procesan petróleo pesado.
A estas tensiones se sumaron nuevos ataques por parte de Ucrania contra infraestructura energética de Rusia, añadiendo un elemento adicional de presión sobre los mercados energéticos globales. Estos desarrollos geopolíticos en dos frentes diferentes refuerzan las preocupaciones sobre potenciales disrupciones en el suministro global de petróleo, factor que tradicionalmente impulsa los precios al alza en un contexto donde la demanda energética global se mantiene elevada.

