El Parlamento Europeo decidió suspender el avance hacia la ratificación del acuerdo comercial entre Estados Unidos y la Unión Europea, en un movimiento que refleja el deterioro de las relaciones transatlánticas durante las últimas semanas. El entendimiento, alcanzado el 27 de julio pasado, establecía un tope del 15% para los aranceles aplicados a productos europeos y contemplaba la eliminación total de los aranceles sobre bienes industriales y agropecuarios estadounidenses.
La determinación se produjo tras varias semanas de tensiones entre Donald Trump y los líderes europeos en torno a Groenlandia. Si bien el acuerdo ya se encontraba parcialmente en vigencia, su implementación plena requería la aprobación definitiva del Parlamento, paso que ahora queda en suspenso. Esta decisión representa un revés para las relaciones comerciales entre dos de los bloques económicos más importantes del mundo.
El contexto de la suspensión incluye las amenazas arancelarias de Trump utilizadas como herramienta de presión geopolítica, las cuales posteriormente fueron retiradas tras anunciarse un principio de acuerdo sobre el Ártico. La incertidumbre generada por este episodio pone de manifiesto la fragilidad de los acuerdos comerciales internacionales en un entorno de creciente proteccionismo y tensiones diplomáticas. La decisión del Parlamento Europeo deja en un limbo regulatorio a numerosas empresas y sectores que esperaban beneficiarse de la reducción de barreras comerciales.

