El oro alcanzó un nuevo máximo histórico este lunes al superar la barrera de los US$5.000 por onza, apenas tres meses después de haber roto la marca de los US$4.000 en octubre. Este extraordinario movimiento alcista consolida al metal precioso como el principal activo refugio en un contexto de creciente incertidumbre global y debilidad del dólar estadounidense.
En el mercado cambiario se reafirmó un nuevo tramo de debilidad del dólar en paralelo con el fortalecimiento del oro. El US Dollar Index retrocedió 0,6% y finalizó en 97,1, con caídas de 1,0% frente al yen japonés, de 0,4% ante el euro y de 0,3% contra la libra. Esta depreciación del dólar impulsa la demanda de metales preciosos como cobertura contra la pérdida de valor de las monedas fiduciarias y como protección ante posibles turbulencias en los mercados financieros.
En el segmento de commodities, los metales afianzaron un marcado movimiento alcista. La plata sobresalió particularmente con una suba diaria de 7,8%, alcanzando un nuevo máximo histórico de US$111 por onza y acumulando un incremento espectacular de 55,8% en lo que va de 2026. Este rally en metales preciosos refleja una combinación de factores: preocupaciones sobre la sostenibilidad fiscal en economías desarrolladas, tensiones geopolíticas persistentes y una búsqueda intensificada de activos que preserven valor en un entorno de alta volatilidad. La fortaleza sostenida de estos activos sugiere que los inversores están posicionándose defensivamente ante potenciales shocks macroeconómicos.

