Los resultados trimestrales de Nvidia (NVDA) constituyen el principal evento corporativo de la semana en los mercados globales. La compañía, referente indiscutido en el segmento de semiconductores para inteligencia artificial, publica sus números en un contexto de creciente escrutinio sobre la sostenibilidad del gasto en infraestructura de IA por parte de las grandes tecnológicas. Las expectativas del consenso se mantienen en terreno optimista: se registraron 36 revisiones al alza en estimaciones de EPS frente a una sola revisión a la baja en las semanas previas al reporte.
Más allá del desempeño histórico del trimestre, el mercado pondrá el foco en el guidance prospectivo de la compañía respecto a la demanda de sus aceleradores de IA y los planes de inversión en capacidad de procesamiento. En un entorno donde la disrupción generada por modelos de IA de bajo costo como los desarrollados en China ha comenzado a generar dudas sobre el volumen de capex tecnológico, las proyecciones de Nvidia adquieren un peso interpretativo mayor al habitual para el conjunto del sector.
El reporte de Nvidia será observado como un termómetro del estado del ciclo de inversión en inteligencia artificial a nivel global. Cualquier señal de moderación en la demanda de chips o en el pipeline de órdenes podría tener un efecto en cadena sobre el resto del sector de tecnología, las valuaciones de las empresas del grupo Magnificent 7 y el sentimiento general en el Nasdaq y el S&P 500. Por el contrario, una confirmación de la fortaleza de la demanda reforzaría la narrativa de crecimiento estructural del sector.

