Un juez federal de Estados Unidos dictaminó que Meta Platforms no opera como monopolio y que sus adquisiciones de Instagram y WhatsApp durante la década de 2010 no violaron las leyes antimonopolio, evitando así una posible desinversión forzada de estas plataformas. La Comisión Federal de Comercio (FTC) había demandado a la compañía en 2020, alegando una estrategia de «comprar o destruir» impulsada por Mark Zuckerberg.
El juez James Boasberg rechazó la definición de mercado propuesta por la FTC —»redes sociales personales»— por considerarla demasiado estrecha, argumentando que excluía competidores relevantes como YouTube y TikTok, y quedaba desactualizada frente a la evolución del sector. El fallo también reconoce que el mercado cambió drásticamente durante el litigio, señalando que cada vez que el tribunal revisaba el caso, las aplicaciones de Meta y sus competidores ya habían mutado, dificultando aplicar una teoría consistente de daño competitivo.
La FTC criticó duramente la decisión y evalúa una posible apelación. Este fallo se suma a otra victoria reciente para las «Big Tech»: el caso antimonopolio contra Google terminó con sanciones moderadas después de que nuevos motores de búsqueda impulsados por IA comenzaran a desafiar su dominio durante el proceso judicial. El resultado refuerza la posición de Meta en el mercado y destaca los desafíos regulatorios para definir monopolios en sectores tecnológicos de rápida evolución.

