Las acciones de Meta cayeron 7% el jueves, alcanzando mínimos de 10 meses, tras dos veredictos judiciales en Nuevo México y Los Ángeles que declararon a la compañía responsable por daños causados a menores en sus plataformas. El impacto en la cotización va más allá del monto de las multas —que en esta instancia suman pocos cientos de millones de dólares—, ya que el verdadero peso del fallo radica en el precedente legal que establece: al atacar el diseño estructural de las plataformas en lugar del contenido generado por usuarios, los fallos sortean la protección federal que históricamente blindó a las grandes tecnológicas de este tipo de litigios. Alphabet cayó 2,8% y Snap se desplomó 12,5%, reflejando el contagio sectorial del riesgo legal.
El riesgo de mayor escala emerge de las más de 2.400 causas consolidadas ante un único juez en California, con miles adicionales en tribunales estaduales, todas alegando daño a la salud mental de jóvenes usuarios. Expertos estiman que múltiples veredictos adversos podrían acumular miles de millones de dólares en daños y costos legales, con potencial impacto sobre márgenes y flujos de caja en un momento en que Meta apuesta decenas de miles de millones en inteligencia artificial. Meta y Google anunciaron apelaciones, por lo que el proceso se extenderá, aunque la incertidumbre ya está siendo incorporada en la valuación del sector.
El caso marca un punto de inflexión en la relación regulatoria entre el Estado y las grandes plataformas digitales en Estados Unidos. A diferencia de los marcos regulatorios europeos, que avanzan vía legislación, el proceso estadounidense se está definiendo en gran medida a través del sistema judicial, con fallos que podrían reconfigurar las obligaciones legales de las plataformas respecto al diseño de algoritmos y la protección de usuarios vulnerables. Para los inversores institucionales, el proceso agrega una capa de riesgo legal sistémico al sector, que se suma a las presiones derivadas de la guerra comercial, las restricciones a exportaciones de tecnología y el ciclo de gasto en IA.

