Los datos del mercado laboral estadounidense publicados durante la semana reafirmaron la solidez de la actividad económica y modificaron las expectativas sobre la trayectoria de la política monetaria de la Reserva Federal. Las solicitudes de desempleo se mantuvieron en niveles bajos, mientras que el informe de nóminas confirmó una tasa de desempleo del 4,4%, señalando un mercado laboral ajustado pero estable.
Esta fortaleza económica plantea un dilema para la Fed en su estrategia de normalización monetaria. Un mercado laboral robusto reduce la urgencia de implementar recortes agresivos en las tasas de interés, ya que la economía muestra capacidad para sostener el crecimiento sin necesidad de estímulos monetarios adicionales. El escenario de «aterrizaje suave» que se está materializando permite a la autoridad monetaria adoptar un enfoque más gradual y cauteloso en sus decisiones.
Las implicaciones de esta dinámica se extienden más allá de las fronteras estadounidenses. La revalorización del dólar ante la perspectiva de tasas más altas por más tiempo genera presión sobre los mercados emergentes, particularmente aquellos con fundamentos macroeconómicos débiles o dependencia significativa del financiamiento externo. Los inversores ajustan sus portafolios considerando que las condiciones de liquidez global podrían permanecer más restrictivas de lo anticipado previamente.

