Los pedidos a fábricas estadounidenses registraron una caída del 0,7% en diciembre, impulsada principalmente por un desplome del 24,8% en órdenes de aeronaves comerciales, categoría históricamente volátil que había experimentado un salto del 98,2% en noviembre. Sin embargo, al depurar este efecto, la demanda subyacente mostró señales de solidez: los pedidos de computadoras y productos electrónicos avanzaron un 3,1%, sostenidos por la aceleración en la inversión vinculada a la inteligencia artificial. Maquinaria, metales y autopartes también registraron expansión en el período. En términos interanuales, los pedidos crecieron un 3,7%, indicando que el sector mantiene tracción a pesar del entorno arancelario.
Un indicador especialmente seguido por los analistas de coyuntura es el de los bienes de capital no vinculados a defensa ni aeronaves, que funciona como proxy de los planes de inversión empresarial. Este rubro subió un 0,8% en diciembre, revisando al alza la estimación preliminar del 0,6%, lo que refuerza la lectura de que las empresas mantienen planes de expansión productiva. Este dinamismo ocurre en un contexto donde la Actividad Industrial enfrenta la incertidumbre derivada de los aranceles vigentes, que continúan presionando los márgenes del sector manufacturero.
De cara a 2025, el mercado anticipa una aceleración de la inversión privada impulsada en parte por los recortes impositivos de la administración Trump, aunque la persistencia de las tensiones comerciales seguirá condicionando la estructura de costos del sector. La dicotomía entre una demanda subyacente robusta y la volatilidad en rubros específicos como el aeroespacial ilustra la complejidad del ciclo industrial actual en Estados Unidos, donde los efectos de las políticas comerciales y la transformación tecnológica inciden de manera simultánea sobre la Producción Industrial.

