El Índice de Confianza del Consumidor (ICC), elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, retrocedió 5,3% en términos mensuales, marcando la mayor baja desde agosto (-13,9%). Este resultado se suma al descenso registrado en febrero (-4,7%), configurando las primeras dos caídas consecutivas desde agosto/septiembre y acumulando una contracción de 9,8% en el bimestre.
El deterioro en la percepción de los consumidores sobre la situación económica actual y las perspectivas futuras pone en foco la evolución del poder adquisitivo y las expectativas sobre el empleo y los ingresos. La confianza del consumidor es uno de los indicadores líderes más seguidos para anticipar la dinámica del consumo privado, que representa el principal componente de la demanda interna en la economía argentina.
El dato cobra relevancia en el contexto del programa de estabilización económica en curso, que ha logrado reducir la inflación pero que enfrenta el desafío de la recuperación del consumo real de los hogares. La acumulación de caídas en el bimestre febrero-marzo representa el peor registro desde el período agosto-septiembre, lo que indica que la recuperación de la confianza registrada en la segunda mitad de 2025 muestra señales de agotamiento. El monitoreo de este indicador en los próximos meses será clave para evaluar la trayectoria de la actividad económica interna.

