JPMorgan Chase ha dado un paso disruptivo en la gobernanza corporativa al eliminar completamente a los asesores externos de proxy en Estados Unidos, reemplazándolos con Proxy IQ, una herramienta basada en inteligencia artificial. Esta decisión afecta directamente a firmas tradicionales como ISS y Glass Lewis, que históricamente han dominado el mercado de recomendaciones para votaciones en asambleas corporativas.
La nueva plataforma procesará internamente datos de más de 3.000 reuniones anuales de empresas, permitiendo a JPMorgan tomar decisiones de voto sin depender de intermediarios externos. Este movimiento representa un cambio fundamental en cómo los inversores institucionales gestionan sus responsabilidades de gobernanza corporativa, utilizando algoritmos de IA para analizar propuestas y tendencias de votación.
El contexto de esta decisión está marcado por crecientes críticas políticas y empresariales hacia los asesores de proxy. La administración Trump firmó una orden ejecutiva en diciembre para aumentar la supervisión de estas firmas, argumentando que priorizan agendas políticas sobre análisis financiero objetivo. Jamie Dimon, CEO de JPMorgan, junto a Elon Musk, han sido voces prominentes en esta crítica al modelo tradicional de asesoramiento corporativo, señalando la necesidad de mayor transparencia y objetividad en el proceso de votación.

