Israel confirmó la muerte de Alí Larijani, figura clave en la planificación estratégica de Irán, junto con un alto mando de la unidad paramilitar Basij. En paralelo, Irán escaló el conflicto al atacar infraestructura energética en Emiratos Árabes Unidos, incendiando un yacimiento de gas operado por ADNOC y Occidental Petroleum. Se trata de la primera vez que Irán golpea infraestructura upstream fuera de su propio territorio, lo que marca un cambio de dinámica significativo en el conflicto y amplía el radio geográfico de la confrontación.
La suspensión de operaciones en ese yacimiento refuerza el riesgo de disrupciones en la oferta energética global, en un contexto ya tensionado por el estrecho de Ormuz. Donald Trump criticó a Europa y al Reino Unido por no involucrarse en la protección de las rutas petroleras, luego de que estos países sostuvieran que el conflicto «no es su guerra». Esta divergencia evidencia una falta de coordinación entre los principales actores occidentales, lo que incrementa el riesgo de prolongación del conflicto y mayor volatilidad en los precios de la energía. Pese a ello, el precio del Brent retrocedió 2,6% hasta US$100,3 por barril y el WTI cayó 4,8% hasta US$94,1, reflejando en parte toma de ganancias tras el rally previo.
En el plano monetario, el mercado tiene la mirada puesta en la reunión de la Reserva Federal que concluye el miércoles. En un entorno de petróleo elevado y tensiones geopolíticas crecientes, cualquier señal de la Fed resultará clave para determinar las expectativas de inflación futura, el timing de eventuales recortes de tasas y el apetito por riesgo a nivel global. Los rendimientos de los bonos del Tesoro de EE.UU. mostraron bajas durante la jornada: la UST2Y retrocedió 5 pb hasta 3,7% y la UST10Y cayó 6 pb hasta 4,2%, favoreciendo el segmento de renta fija en su conjunto.

