El mercado internacional aguarda hoy la publicación del Índice de Precios del Productor (IPP) en Estados Unidos, un indicador clave para medir las presiones mayoristas en la economía. Las proyecciones sugieren una marcada desaceleración, con una estimación de variación mensual del 0,3%, cifra que contrasta significativamente con el 0,7% registrado en el periodo anterior. Este descenso posicionaría la cifra anualizada en un 2,6%, reflejando una moderación respecto al 3,0% previo.
Este dato es fundamental para la Reserva Federal y los inversores, ya que los precios al productor suelen ser un indicador adelantado de la inflación al consumidor. Una reducción en los costos de producción podría aliviar la presión sobre los márgenes corporativos y, eventualmente, trasladarse a una menor inflación final. La evolución de este índice se da en un contexto donde la política monetaria busca consolidar la estabilidad de precios sin afectar drásticamente el crecimiento económico.
Simultáneamente, el mercado accionario ha mostrado cautela frente a la volatilidad de las acciones tecnológicas y los rendimientos de los bonos del Tesoro. La incertidumbre sobre la inteligencia artificial y las tensiones comerciales globales mantienen la rotación de carteras hacia activos de mayor calidad, mientras se procesan los datos macroeconómicos que definirán el rumbo de las tasas de interés en los próximos meses.

