Intel reportó ingresos trimestrales en un rango de $11.700 a $12.700 millones, una cifra que decepcionó al mercado y situó sus ganancias por acción en punto de equilibrio, muy por debajo de los 5 centavos previstos por los analistas. Los márgenes operativos de la compañía están bajo presión debido a los altos costos de producción de nuevos chips y problemas de rendimiento en su tecnología 18A.
Aunque la demanda de chips para inteligencia artificial en centros de datos fue inesperadamente alta, la compañía no logró capitalizarla plenamente por limitaciones de capacidad en sus fábricas. El CEO Lip-Bu Tan reconoció que, si bien los resultados encajan en los planes internos de la empresa, la ejecución operativa actual está por debajo de las expectativas de Wall Street.
La empresa apuesta por una transformación estratégica centrada en la reducción de costos y la optimización de su producción global. Pese a la creciente competencia de AMD y Arm, Intel ha captado $7.000 millones en inversiones de gigantes como Nvidia y SoftBank, reforzando la confianza en su recuperación a largo plazo. El sector de PC sigue bajo presión por la escasez de memorias y la pérdida de cuota de mercado. Con un gasto de capital que se mantendrá estable para expandir sus plantas, la firma busca estabilizar su estructura financiera mientras intenta resolver los cuellos de botella técnicos que frenan su competitividad en el auge de la inteligencia artificial.

