Tras un fallo adverso de la Corte Suprema que anuló gravámenes previos, Estados Unidos ha comenzado a cobrar un arancel global de importación del 10%[cite: 15]. [cite_start]No obstante, la administración actual ha manifestado su intención de elevar esta tasa al 15% invocando la Sección 122 de la Ley de Comercio de 1974, aunque la orden presidencial formal que habilita a la Agencia de Aduanas para aplicar dicho incremento aún no ha sido firmada[cite: 16].
Este escenario ha generado diversos frentes de tensión diplomática. [cite_start]La Unión Europea se encuentra en un periodo de transición ante la tarifa vigente, mientras que naciones como Japón, el Reino Unido y Taiwán han expresado su interés en mantener los pactos comerciales negociados con anterioridad[cite: 17, 18]. El nuevo esquema abre interrogantes sobre la estabilidad de las relaciones comerciales internacionales a corto plazo.
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Especialistas en derecho comercial y economistas han cuestionado la solidez jurídica de aplicar la Sección 122, argumentando que el país no atraviesa una crisis de balanza de pagos que justifique legalmente el uso de ese mecanismo[cite: 19, 20]. [cite_start]Mientras tanto, China ha instado a Washington a abandonar estas medidas de carácter unilateral y ha expresado su disposición para retomar las negociaciones bilaterales[cite: 21].

