Chip Wilson, fundador de Lululemon (LULU), ha iniciado una batalla por poder mediante la nominación de tres directores independientes a la junta directiva de la compañía. Esta movida corporativa se produce en un contexto crítico, con las acciones de Lululemon registrando una caída cercana al 45% en 2025 y tras la salida del CEO Calvin McDonald sin un plan de sucesión claro establecido.
Wilson ha propuesto candidatos con trayectoria comprobada en el sector deportivo y tecnológico. Entre los nominados se encuentran Marc Maurer, ex co-CEO de On Running, Laura Gentile, ex directora de marketing de ESPN, y Eric Hirshberg, ex CEO de Activision. El fundador ha criticado duramente lo que denomina «el tercer fracaso total de supervisión de la junta directiva», señalando una profunda crisis de gobernanza corporativa en la empresa que él mismo fundó.
Mientras la empresa ha nombrado interinamente a Meghan Frank y André Maestrini como co-CEOs, la situación se complica con la participación de Elliott Management, que ha revelado una inversión de 1.000 millones de dólares en la compañía. Esta intervención del fondo activista genera especulaciones sobre una posible reestructuración integral de Lululemon. La batalla por el control corporativo refleja las tensiones entre la visión original del fundador y la dirección actual de la empresa en un momento de significativa presión en el mercado.

