El índice dólar (DXY) profundizó su debilidad en un marco de crecientes tensiones geopolíticas, cayendo -0,9% hasta 98,48 puntos. El billete verde retrocedió -0,7% frente al euro, -0,2% contra la libra esterlina y -0,1% ante el yen japonés, mientras que en Brasil el dólar avanzó 0,1% frente al real. La depreciación del dólar refleja la incertidumbre generada por las declaraciones de Trump sobre Groenlandia y sus implicaciones para las relaciones internacionales.
En este contexto, el oro continuó beneficiándose del escenario global y marcó un nuevo máximo histórico al subir 2,0%, finalizando en USD 4.761 la onza. El metal precioso se ha consolidado como el principal activo refugio ante la escalada de tensiones geopolíticas, atrayendo flujos de inversores que buscan protección frente a la volatilidad en mercados de renta variable y la incertidumbre política.
El comportamiento divergente entre el dólar y el oro es característico de períodos de estrés geopolítico, donde los inversores priorizan la preservación de capital sobre el rendimiento. La continuidad de esta tendencia dependerá de la evolución de las tensiones entre Estados Unidos y Europa, así como del desarrollo de la política comercial estadounidense. Los mercados permanecen atentos a señales que puedan indicar una escalada o distensión de las tensiones actuales.

