Israel confirmó la eliminación de Ali Larijani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional iraní y figura de mayor rango abatida desde el inicio del conflicto el 28 de febrero, junto con Gholamreza Soleimani, comandante de la milicia Basij. En respuesta, el nuevo líder supremo Mojtaba Khamenei rechazó las propuestas de distensión transmitidas por países intermediarios, declarando que no era el momento oportuno para la paz hasta que EE.UU. e Israel acepten la derrota y paguen compensaciones. El conflicto ingresa a su tercera semana sin horizonte de resolución visible.
En el plano energético y financiero, el Estrecho de Ormuz permanece prácticamente bloqueado, interrumpiendo el tránsito del 20% del petróleo y GNL globales. El crudo acumula una suba de aproximadamente 45% desde el inicio de las hostilidades, con un alza adicional de 3% tras nuevos ataques iraníes sobre infraestructura petrolera en los Emiratos Árabes Unidos, incluyendo una tercera interrupción en cuatro días en el puerto de Fujairah. Los aliados de la OTAN rechazaron la solicitud de Trump de asistencia militar para reabrir el estrecho.
La escalada eleva el riesgo de un rebrote inflacionario global con impacto directo en alimentos, fertilizantes y energía. La interrupción sostenida del flujo de crudo por Ormuz constituye uno de los mayores shocks de oferta energética en años recientes, con efectos que se proyectan sobre las cadenas de suministro globales, los costos de transporte y los precios al consumidor en economías importadoras de energía de Europa, Asia y América Latina.

