El índice de confianza del consumidor de Conference Board subió 0,8 puntos en marzo hasta 91,8 unidades, superando las 88,0 que proyectaba el consenso de analistas. La lectura positiva contrasta, sin embargo, con una serie de indicadores de deterioro en el mercado laboral: las vacantes de empleo (JOLTS) cayeron a 6,88 millones en febrero, el nivel más bajo desde el inicio de la pandemia, mientras que las contrataciones efectivas se redujeron a 4,85 millones de posiciones, el piso histórico en el período pospandémico.
La proporción de consumidores que percibe el empleo como «difícil de conseguir» alcanzó su máximo desde febrero de 2021, en línea con las señales que el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, describió como un mercado laboral en «equilibrio de crecimiento cero del empleo» con sesgo bajista. La caída en contrataciones fue transversal, con descensos pronunciados en sectores como alojamiento, salud, construcción y servicios profesionales. Este deterioro en la demanda laboral se produce en un contexto de creciente incertidumbre asociada al impacto de los aranceles sobre las cadenas de producción domésticas.
En paralelo, las expectativas de inflación a 12 meses saltaron al 5,2%, el nivel más elevado desde mayo de 2025, impulsadas principalmente por el traspaso de los aranceles a los precios al consumidor y el alza del precio de la nafta, que superó los USD 4 por galón por primera vez en más de tres años. Esta combinación de datos —confianza por encima de lo esperado pero mercado laboral en deterioro y expectativas inflacionarias en alza— configura un escenario de tensión para la política monetaria de la Fed, que deberá ponderar la desaceleración del empleo frente a la persistencia inflacionaria antes de definir próximas acciones sobre la tasa de referencia.

