Beijing implementó restricciones inmediatas a la exportación de artículos de doble uso con aplicaciones militares hacia Japón, en respuesta directa a declaraciones de la primera ministra japonesa Sanae Takaichi. La funcionaria había afirmado en noviembre que un ataque chino contra Taiwán podría considerarse una amenaza existencial para Japón, lo que Beijing califica como «provocativo».
La medida prohíbe exportaciones destinadas a usuarios militares o que contribuyan al fortalecimiento de las capacidades defensivas niponas, con advertencias de responsabilidad legal para quienes violen la restricción. Los artículos de doble uso incluyen elementos de tierras raras esenciales para la fabricación de drones y semiconductores, entre otros usos civiles y militares. El comunicado chino no especifica exactamente qué productos caen bajo las nuevas restricciones, pero la lista de control de exportaciones de Beijing incluye aproximadamente 1.100 artículos que cubren al menos siete categorías de tierras raras medianas y pesadas como samario, gadolinio, terbio, disprosio y lutecio.
A pesar de los esfuerzos japoneses por diversificar proveedores, China aún suministra alrededor del 60% de las importaciones japonesas de tierras raras, críticas especialmente para el sector automotriz nipón. Datos aduaneros chinos muestran que en noviembre las exportaciones de tierras raras a Japón crecieron 35% hasta 305 toneladas métricas, el nivel más alto del año pasado. Sin embargo, empresas japonesas reportan demoras considerables en la aprobación de licencias desde finales de noviembre. Fuentes gubernamentales japonesas calificaron la medida como «simbólica», sugiriendo que Beijing busca generar presión doméstica sobre Takaichi sin afectar severamente a la comunidad empresarial japonesa, en un contexto donde el presupuesto militar japonés para el año fiscal que comienza en abril aumentará 3,8% hasta 9 billones de yenes (58.000 millones de dólares).

