Bioceres S.A. atraviesa una situación financiera crítica tras abrir una convocatoria de acreedores y avanzar formalmente hacia un pedido de quiebra que fue ratificado por los accionistas en asamblea. En paralelo, la Justicia dispuso el embargo de sus cuentas a partir del reclamo de una sociedad offshore por el cobro de un pagaré impago. El proceso concursal corresponde exclusivamente a Bioceres S.A., entidad que quedó como sociedad residual luego de la reorganización del grupo, sin involucrar a la operativa Bioceres Crop Solutions (BIOX), que continúa fuera del proceso.
El deterioro se explica por la incapacidad de afrontar vencimientos de pagarés bursátiles por USD 5 millones en el mercado local a mediados de 2025, lo que terminó por exponer la fragilidad financiera de la compañía. A nivel internacional, Bioceres solicitó en Estados Unidos la apertura de un proceso de reestructuración de pasivos por USD 36 millones, buscando reorganizar sus obligaciones con acreedores extranjeros.
Movimientos accionariales intra-grupo modificaron su rol histórico, trasladando el control de la empresa que cotiza en Wall Street (BIOX) a Moolec, con sede en Luxemburgo, y dejando a Bioceres S.A. como vehículo residual del holding. Esta estructura permite que las operaciones productivas y comerciales del grupo continúen funcionando independientemente del proceso concursal de la sociedad matriz. El caso ilustra los desafíos de reestructuración corporativa en empresas del sector biotecnológico argentino.

