El Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidió no renovar la normativa que había incrementado transitoriamente los encajes bancarios en 5 puntos porcentuales, vigente hasta el 31 de marzo. Como resultado, a partir de abril los requisitos de reservas se reducirán en ese margen: para cuentas a la vista, el encaje descenderá del 50% al 45%, permitiendo a las entidades integrar hasta 31,5% en efectivo y el saldo restante en bonos públicos. La medida implica una flexibilización de la política monetaria con impacto directo sobre la liquidez del sistema.
Según estimaciones del mercado, la reducción de encajes liberaría aproximadamente $2,6 billones que hasta ahora permanecían inmovilizados en el sistema. Esos fondos quedarían disponibles para ser canalizados hacia títulos del Tesoro Nacional, colocados en operaciones de repos a un día del BCRA —con una tasa nominal anual del 20%— o destinados a la expansión del crédito al sector privado. La decisión se da en un contexto en que el crédito privado creció apenas 0,2% mensual en febrero, con caídas en préstamos personales (-0,2%) y tarjetas de crédito (-0,9%).
La medida marca un cambio en la estrategia del BCRA: la autoridad monetaria prioriza el impulso a la actividad económica y la remonetización de la economía por sobre el control estricto de la liquidez, tras registrarse una caída del 1% real en la base monetaria durante febrero. Con mayor disponibilidad de fondos, los bancos podrían relajar condiciones de plazos y tasas, apoyando a pymes y cadenas comerciales. No obstante, la medida introduce factores de riesgo en un contexto de expectativas de inflación de marzo superiores al 3% y presión externa sobre los precios de combustibles, por lo que el monitoreo del impacto sobre la inflación y las tasas de interés será determinante en las próximas semanas.

