El Sector Público Nacional registró en enero un superávit primario de $3,1 billones y un superávit financiero de $1,1 billones, consolidando trece meses consecutivos de equilibrio fiscal. El resultado estuvo parcialmente influenciado por ingresos extraordinarios de $1,04 billones provenientes de la licitación para la operación privada de las centrales hidroeléctricas del Comahue; sin computar ese efecto, el superávit primario se reduciría a $2,1 billones y el financiero a apenas $65.256 millones. Los intereses netos abonados en el mes alcanzaron $2,02 billones, reflejo del vencimiento de cupones de Bonares y Globales.
Por el lado del gasto primario, el total cayó 0,7% interanual en términos reales, aunque las partidas sociales mostraron incrementos: las jubilaciones y pensiones contributivas crecieron 2,8% interanual real y la Asignación Universal por Hijo avanzó 4,1% interanual real. El Ministerio de Economía señaló que el orden en las cuentas públicas permitió devolver recursos al sector privado equivalentes a 2,5% del PIB en forma de reducción impositiva desde el inicio de la actual administración.
El resultado implica un crecimiento real interanual del superávit financiero del 39,2%. Sin embargo, la dependencia de recursos extraordinarios —que en enero explicaron el 7,2% de los ingresos totales— introduce una variable de volatilidad en la sostenibilidad del equilibrio fiscal. La privatización de activos energéticos constituye una fuente de ingresos de una sola vez, lo que refuerza la relevancia del resultado primario estructural como indicador de solidez fiscal de largo plazo.

