Arabia Saudita está incrementando su producción y exportaciones de petróleo como medida de contingencia ante un eventual ataque de EE.UU. a Irán, que podría interrumpir el suministro desde Oriente Medio. Según fuentes familiarizadas con el plan, la estrategia replica la ejecutada en 2025, cuando el reino elevó sus exportaciones en aproximadamente 0,5 millones de barriles por día, enviando mayor volumen de crudo a almacenamiento en el exterior. Si no se producen disrupciones, Arabia Saudita reduciría la producción para mantenerse alineada con sus cuotas dentro del esquema OPEC+.
Irán produce más del 3% del petróleo mundial y ha advertido represalias ante cualquier ataque, lo que podría poner en riesgo flujos adicionales de crudo desde la región. El estrecho de Ormuz, punto de tránsito de más de 20 millones de barriles diarios de crudo, condensado y combustibles provenientes de Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Qatar, representa el principal punto de vulnerabilidad del suministro global. Cualquier interrupción en este corredor tendría implicancias directas sobre los precios del petróleo a nivel mundial.
Arabia Saudita, como mayor productor de la OPEC, históricamente ha actuado como proveedor de última instancia en episodios de disrupciones geopolíticas. La efectividad de esta medida dependerá de la magnitud y duración de cualquier conflicto. El mercado global de commodities energéticos sigue monitoreando de cerca las tensiones en Oriente Medio, en un contexto donde el petróleo WTI cotiza en torno a los USD 65,7 por barril y los inventarios de crudo en EE.UU. registraron un incremento de 15,9 millones de barriles en la semana al 20 de febrero, muy por encima de las expectativas.

