El Gobierno argentino recibió ofertas técnicas de Trafigura y Naturgy para hacerse cargo de la importación de Gas Natural Licuado (GNL) de cara al pico de demanda invernal, en un proceso que busca reemplazar el esquema anterior operado por Enarsa. La Secretaría de Energía evaluará las propuestas durante una semana, tras lo cual se presentarán las ofertas económicas y se adjudicará el contrato. A diferencia del modelo previo, los operadores privados deberán absorber los costos impositivos y operativos que no estaban plenamente reflejados bajo la gestión estatal.
El esquema anterior presentaba distorsiones estructurales relevantes: el Estado compraba GNL a precios internacionales y lo vendía a tarifas reguladas, cubriendo la diferencia con subsidios implícitos. Este mecanismo generaba incentivos desalineados, ya que distribuidoras e industrias accedían a gas importado subsidiado incluso cuando contaban con contratos firmes de suministro, trasladando el costo neto al sector público. La nueva estructura busca que el costo del GNL sea asumido directamente por los usuarios finales, eliminando los subsidios encubiertos y redefiniendo la asignación del recurso en contextos de escasez.
El cambio de paradigma en la importación de GNL representa uno de los ajustes más significativos en la política energética argentina de los últimos años. La privatización del proceso implica una reasignación del riesgo comercial desde el Estado hacia los operadores privados, al tiempo que genera nuevas señales de precio en el sistema. El impacto sobre las tarifas energéticas y la estructura de costos del sector productivo será uno de los factores a seguir de cerca a medida que avance la adjudicación y se defina el marco contractual definitivo.

