El Sector Público Nacional registró en febrero un superávit primario de $1,4 billones y un resultado financiero positivo de $144.000 millones, acumulando en el primer bimestre $4,6 billones y $1,2 billones, respectivamente. Sin embargo, estos resultados estuvieron fuertemente influenciados por ingresos no tributarios extraordinarios, principalmente vinculados a privatizaciones. Según el IARAF, sin estos recursos el superávit primario habría sido un 27% menor en términos reales y el financiero habría caído un 87%, evidenciando el peso de estos ingresos en la dinámica fiscal reciente.
Los ingresos totales mostraron una caída real del 5% interanual en el bimestre, explicada por una contracción del 9% en los ingresos tributarios, parcialmente compensada por un aumento del 61% en los no tributarios. Por el lado del gasto, el gasto primario registró una baja real del 4,7%, mientras que los intereses (excluyendo Lecaps) cayeron 8,4%. Al excluir los ingresos por privatizaciones, el superávit primario se ubicaría en $3,5 billones, mientras que el financiero se reduciría a apenas $211.000 millones.
La dinámica fiscal refleja una consolidación aún dependiente de fuentes de ingreso no recurrentes. La caída real en la recaudación tributaria, combinada con el agotamiento gradual de los ingresos extraordinarios por privatizaciones, plantea interrogantes sobre la sostenibilidad del superávit fiscal en los trimestres siguientes sin un rebote equivalente en la actividad económica o una ampliación de la base impositiva. Este escenario es observado de cerca por los organismos de crédito internacionales y los mercados de deuda soberana.

