El **precio del petróleo** registró un descenso de **2,9%** y cerró en **USD 62,8 por barril**, afectado por un escenario de **sobreoferta persistente** en los mercados globales. A pesar de los **riesgos geopolíticos asociados a Irán**, la presión bajista prevaleció debido a los elevados niveles de producción y la percepción de que la demanda global no está creciendo al ritmo necesario para absorber la oferta disponible.
Estados Unidos expresó su intención de avanzar hacia un **acuerdo nuclear con Irán**, aunque sin descartar alternativas militares. El gobierno estadounidense mantiene presencia naval en la zona como elemento disuasorio, pero la retórica diplomática ha reducido parcialmente la prima de riesgo geopolítico que anteriormente sostenía los precios del crudo. Esta combinación de factores ha generado un escenario mixto donde las tensiones regionales coexisten con señales de posible distensión.
El mercado petrolero continúa enfrentando presiones estructurales derivadas de la competencia entre grandes productores y la transición energética global. La **OPEC+** ha intentado gestionar los niveles de producción, pero la disciplina entre sus miembros sigue siendo irregular, contribuyendo a mantener la oferta en niveles elevados. En este contexto, los precios se mantienen en un rango relativamente acotado, alejados de los picos registrados en años anteriores.

