El Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró en enero una suba mensual de 2,9%, con una inflación interanual de 32,4%, confirmando una aceleración respecto del dato de diciembre que había marcado 2,8%. El resultado se alineó con la señal anticipatoria del IPC Ciudad de Buenos Aires y refleja presiones persistentes sobre los precios de consumo masivo en un contexto de ajuste gradual de precios regulados.
El principal impulso de la variación mensual provino del rubro Alimentos y bebidas no alcohólicas, que avanzaron 4,7%, seguidos por Restaurantes y hoteles con un incremento de 4,1%. Dentro de la categoría alimenticia, las mayores incidencias correspondieron a Carnes y derivados y Verduras, tubérculos y legumbres, componentes que concentraron el impacto tanto por factores estacionales como por presiones estructurales en los canales de distribución. Este comportamiento tuvo repercusión significativa a nivel regional y evidenció las tensiones que persisten en la cadena de abastecimiento.
A nivel de categorías desagregadas, los precios estacionales lideraron el aumento con una suba de 5,7% mensual, tras haber marcado -0,52% en diciembre. El IPC núcleo mostró una dinámica más favorable al moderarse a 2,6% mensual desde 3,0% en diciembre, mientras que los precios regulados se mantuvieron relativamente estables con un incremento de 2,4%. En contraste, las divisiones con menor variación fueron Educación (+0,6%) y Prendas de vestir y calzado (-0,5%), favorecidas por liquidaciones y debilidad del consumo. La combinación de estacionales altos y un núcleo estable pero firme sugiere que la desaceleración inflacionaria enfrenta límites en el corto plazo.

