El asesor económico de la Casa Blanca, Kevin Hassett, declaró que las ganancias de empleo en Estados Unidos podrían ser menores en los próximos meses debido al crecimiento más lento de la fuerza laboral y una mayor productividad. Esta intervención se suma a un debate en curso dentro de la Reserva Federal que promete moldear las próximas decisiones de política del banco central.
El empleo en nóminas mensuales creció en promedio 53.000 posiciones en noviembre y diciembre, comparado con una ganancia promedio de 183.000 empleos mensuales en los 10 años previos a la pandemia de COVID-19. Parte de ese crecimiento laboral fue impulsado por un rápido aumento en la oferta de trabajadores debido a la política migratoria flexible, algo que el presidente Donald Trump ha revertido. Esta reversión complica los esfuerzos de los economistas para determinar si el mercado laboral se desacelera porque la economía se debilita o porque no hay suficientes empleados para cubrir los puestos disponibles.
Hassett ofrece una tercera explicación: la productividad elevada está aumentando la cantidad que cada trabajador puede producir, permitiendo que la economía crezca incluso si el número de trabajadores está limitado y las ganancias mensuales de empleo son bajas. El Departamento de Trabajo publicará mañana el reporte de empleo demorado para enero, con proyecciones que indican que las nóminas no agrícolas probablemente aumentaron 70.000 empleos el mes pasado tras subir 50.000 en diciembre. Los comentarios de Hassett coinciden con los del presidente de la Fed, Jerome Powell, quien en conferencia de prensa hace dos semanas señaló que los formuladores de política estadounidenses enfrentan una «situación muy desafiante y bastante inusual» donde tanto la demanda como la oferta de trabajadores están cayendo.

