La estrategia dialoguista de la CGT frente al proyecto de reforma laboral muestra señales de agotamiento ante la falta de avances concretos con gobernadores. Crece el número de gremios, tanto dentro como fuera de la central obrera, que impulsan una respuesta más confrontativa frente a la iniciativa que será debatida en el Senado el próximo 11 de febrero.
Movilizaciones en Córdoba, un paro nacional anunciado por las CTA para el día del tratamiento legislativo y la presión de sectores industriales y de las 62 Organizaciones configuran un escenario de creciente conflictividad social. La fragmentación de la respuesta gremial, con acciones que avanzan aun sin el aval de la conducción cegetista, anticipa un clima social más tenso en las próximas jornadas.
La reunión del Consejo Directivo de la CGT programada para este viernes aparece como un punto de inflexión crucial, con propuestas explícitas de marcha y huelga general sobre la mesa de discusión. En paralelo, el Gobierno se muestra confiado en los acuerdos alcanzados con gobernadores aliados y minimiza el impacto de las protestas sindicales, aunque la falta de una estrategia unificada del movimiento obrero no reduce el conflicto sino que multiplica focos de presión que pueden escalar rápidamente durante el tratamiento legislativo.

