El oro exhibió un notable rebote durante la jornada del martes, registrando un sólido avance del 6,0% tras la caída observada en la sesión anterior. Este comportamiento volátil del metal precioso refleja la incertidumbre que prevalece en los mercados financieros globales y el cambio constante en el apetito por riesgo de los inversores.
El fuerte impulso alcista del oro se produjo en un contexto de turbulencia en los mercados accionarios, particularmente en el sector tecnológico, lo que tradicionalmente impulsa flujos hacia activos considerados refugio. La magnitud del avance sugiere que los inversores están rebalanceando sus carteras en busca de protección ante la volatilidad, incrementando significativamente sus posiciones en el metal precioso.
Este movimiento del 6% en una sola sesión es excepcional para un activo tradicionalmente considerado estable, y evidencia la intensidad de los flujos de capital que están reposicionándose en el actual entorno de mercado. El oro se beneficia típicamente de la incertidumbre geopolítica, las dudas sobre el crecimiento económico y las preocupaciones sobre la inflación, todos factores presentes en el contexto actual. La volatilidad del metal precioso será monitoreada de cerca como indicador del nivel de estrés en los mercados financieros globales y como termómetro del sentimiento de los inversores institucionales respecto al balance riesgo-retorno en diferentes clases de activos.

