Los precios de los commodities registraron fuertes caídas en la jornada, con el petróleo sufriendo un marcado retroceso de 4,5% en el WTI y 4,2% en el Brent. El desplome en los precios del crudo refleja preocupaciones sobre la demanda global y ajustes en las expectativas de crecimiento económico, en un contexto de incertidumbre geopolítica y comercial.
En línea con este comportamiento, el oro también descendió con una caída de 4,4%, marcando una jornada particularmente negativa para uno de los principales activos refugio. El retroceso del metal precioso se produce en un momento en que los rendimientos de los bonos del Tesoro estadounidense avanzan, reduciendo el atractivo relativo del oro que no genera rendimientos.
La sincronización en las caídas de ambos activos sugiere un movimiento amplio de reposicionamiento de carteras por parte de los inversores. El petróleo enfrenta presiones tanto desde el lado de la oferta como de la demanda, mientras que el oro cede terreno ante el fortalecimiento de los rendimientos en renta fija. Este comportamiento en los mercados de commodities se produjo en paralelo con una jornada positiva para los principales índices bursátiles estadounidenses, evidenciando una rotación desde materias primas hacia activos de riesgo.

