Los resultados de Tesla en 2025 marcan un punto de inflexión histórico en la trayectoria de la compañía. Por primera vez en su historia como empresa pública, Tesla registró una caída de ingresos anuales, cerrando el año con $94.830 millones, lo que representa una disminución del 3%. A pesar de esta contracción, la compañía logró superar las expectativas del cuarto trimestre con un beneficio por acción de 50 centavos, mientras que el ingreso neto disminuyó un 61% en comparación con el período anterior.
El dato más destacado del reporte fue la sólida recuperación del margen bruto automotriz, que alcanzó el 17,9%, superando significativamente el 13,6% del año anterior. Esta mejora demuestra una mayor eficiencia operativa en el núcleo manufacturero de la compañía, lo que resulta crucial considerando los desafíos competitivos en el mercado de vehículos eléctricos. La capacidad de Tesla para mejorar sus márgenes en un contexto de ingresos decrecientes refleja esfuerzos de optimización en costos y procesos productivos que podrían sentar las bases para una recuperación más robusta.
La estrategia actual de Tesla se enfoca en una ambiciosa metamorfosis hacia la inteligencia artificial, respaldada por una inversión de $2.000 millones en xAI y un presupuesto de capital que superará los $20.000 millones en 2026. Con el lanzamiento del Cybercab y el desarrollo de los robots Optimus, la compañía liderada por Elon Musk busca transmutar su identidad de fabricante de vehículos a una potencia tecnológica de IA. Esta transición representa el pilar fundamental con el que Musk pretende sostener una valoración de mercado de $1,5 billones, aunque el éxito de esta transformación dependerá de la capacidad de la empresa para ejecutar simultáneamente en múltiples frentes tecnológicos mientras mantiene su negocio automotriz tradicional.

