Microsoft reportó cifras que generaron reacciones mixtas en el mercado tras anunciar un gasto récord en inteligencia artificial durante el último trimestre. Los ingresos de la compañía aumentaron 17%, mientras que el costo de ingresos se incrementó 19%, generando preocupación entre inversores sobre la sostenibilidad de esta tendencia. La división de nube Azure registró un crecimiento del 39% en el período octubre-diciembre, apenas superando la estimación consensuada del 38,8%, en un contexto donde las expectativas sobre el retorno de las inversiones en IA se han intensificado.
El gasto de capital totalizó $37.500 millones de dólares, representando un salto de casi 66% respecto al año anterior, con aproximadamente dos tercios destinados a chips de computación. Esta cifra superó las estimaciones del mercado de $34.310 millones y forma parte de un desembolso acumulado de más de $200.000 millones en tecnología de IA desde el inicio del año fiscal 2024. La asociación estratégica con OpenAI, que alguna vez fue considerada la ventaja competitiva más fuerte de Microsoft en la carrera de inteligencia artificial, ahora plantea interrogantes sobre el nivel de dependencia de la compañía hacia esta startup.
El CEO Satya Nadella mantiene que la IA permanece en «las primeras entradas», aunque la paciencia de los inversores muestra señales de agotamiento ante la magnitud de las inversiones sin retornos proporcionales inmediatos. Microsoft informó que la cartera contratada pendiente en su negocio de nube se duplicó hasta alcanzar $625.000 millones de dólares, una cifra impresionante que sin embargo revela una realidad preocupante: aproximadamente el 45% de la obligación de rendimiento restante fue impulsada únicamente por OpenAI. Para el tercer trimestre fiscal, la compañía proyecta un crecimiento de ingresos de Azure del 37% al 38%, ligeramente por encima de las estimaciones de analistas del 36,41%, mientras el mercado evalúa si estas inversiones masivas lograrán traducirse en ventajas competitivas sostenibles.

