El Gobierno argentino logró refinanciar el 98% de los vencimientos de deuda en pesos en la primera licitación importante de 2026, cubriendo casi la totalidad de los compromisos que vencían por unos 9,6 billones de pesos mediante la adjudicación de 9,37 billones de pesos en nuevos títulos. La Secretaría de Finanzas recibió ofertas por 10,6 billones de pesos, lo que permitió alcanzar un rollover elevado sin inyectar pesos adicionales al mercado en un contexto de liquidez ajustada.
Para lograr este nivel de renovación, el Tesoro Nacional tuvo que convalidar tasas de interés más elevadas, especialmente en los tramos cortos de la curva. La letra con vencimiento el 27 de febrero próximo se colocó con una TEA de 49,16%, significativamente por encima de niveles previos, reflejando las exigencias del mercado ante condiciones de escasez de pesos. El resultado muestra demanda por los instrumentos emitidos con participación en distintos segmentos: tasas fijas, CER, TAMAR y dólar linked, aunque el apetito fue particularmente fuerte en el corto plazo.
En la jornada previa, el BCRA compró 187 millones de dólares, permitiendo inyectar pesos en la economía por esta vía y aliviando parcialmente la presión sobre la tasa corta. Esta compra de divisas contribuyó a aumentar las reservas internacionales y proporcionó mayor liquidez al sistema financiero local. Por el tamaño de las operaciones, se infiere una participación activa del BCRA del lado comprador en instrumentos a tasa fija, especialmente en letras de corto plazo. Esta intervención favoreció una compresión de rendimientos y contribuyó a moderar las tasas de corto plazo, con las LECAPs/BONCAPs ubicándose en un rango de 2,1% a 3,2% TEM, mientras que la caución promedió 35% TNA en la rueda.

