El petróleo WTI mostró un fuerte rebote de 3,0% y se ubicó en USD 57,7 por barril, impulsado por una caída mayor a la esperada en los inventarios de crudo de Estados Unidos y por renovadas dudas sobre los flujos de suministro provenientes de Venezuela. Estas preocupaciones surgieron luego de que Washington detallara planes para ejercer un mayor control sobre las ventas de crudo del país sudamericano y reforzara la aplicación de sanciones internacionales.
El endurecimiento de la política incluye medidas concretas como la incautación de buques vinculados a exportaciones venezolanas, generando incertidumbre sobre la continuidad de los flujos de crudo desde ese origen. Si bien la administración Trump mencionó la posibilidad de transferencias de crudo venezolano hacia Estados Unidos, el mercado interpretó que existen importantes restricciones operativas y logísticas que dificultan la materialización de ese esquema en el corto plazo.
La combinación de reducción de inventarios domésticos en Estados Unidos con potenciales disrupciones en la oferta venezolana generó un contexto favorable para el rebote de precios. Este movimiento contrasta con el comportamiento de otros metales que profundizaron la toma de ganancias: la plata cayó 3,1% y cerró en USD 75,7 la onza, mientras que el cobre retrocedió 1,1% hasta USD 5,7 la libra, reflejando la divergencia en las dinámicas de oferta y demanda entre diferentes commodities en el mercado global.

