Frente a un escenario de precios internacionales del crudo en descenso, YPF ratificó una estrategia contracíclica basada en acelerar la inversión y reconfigurar su portafolio de activos. La compañía prevé invertir alrededor de USD 6.000 millones en 2026, lo que implica un incremento cercano al 20% respecto a 2025, con el objetivo de blindar el desarrollo no convencional.
Para sostener ese nivel de capex aún con un barril en la zona de USD 50-55, la petrolera apunta a reforzar liquidez mediante desinversiones estratégicas, priorizando el enfoque en shale y reduciendo la exposición a negocios no core. El plan se apoya en ventas de activos como Profertil (≈USD 650 millones), Manantiales Behr (>USD 450 millones), Chachahuen (≈USD 250 millones) y la potencial salida de Metrogas, lo que podría aportar entre USD 1.600 y USD 2.000 millones adicionales.
La mejora de productividad, con avances superiores al 30% en fractura y 25% en perforación, reduce la necesidad de rigs y costos asociados, mientras se prepara la infraestructura clave para el salto productivo esperado en 2027, con la finalización del VMOS. La hoja de ruta combina disciplina financiera, eficiencia operativa y visión de ciclo largo, apostando a atravesar 2026 con precios deprimidos y posicionarse para una eventual recuperación de cotizaciones hacia 2027.

