El Producto Interno Bruto de Brasil experimentó una fuerte desaceleración en el trimestre finalizado en septiembre de 2025, expandiéndose apenas un 0,1% respecto al trimestre anterior. Esta cifra se ubicó por debajo de la expectativa del mercado (0,2%) y es significativamente menor que la tasa revisada del 0,3% del segundo trimestre. Esta tasa de crecimiento representa la más lenta en los últimos dos años, sin contar la contracción registrada a finales de 2024.
El gasto privado mostró un crecimiento muy modesto (0,1%), reflejando el impacto persistente de la inflación elevada y el extenso período de tasas de interés reales elevadas implementadas por el Banco Central de Brasil. La política monetaria restrictiva, diseñada para contener presiones inflacionarias, ha logrado su objetivo de enfriar la demanda, pero al costo de ralentizar significativamente la actividad económica. Por otro lado, el gasto público avanzó con más fuerza (1,3%), actuando como sostén parcial de la actividad ante la debilidad del consumo privado.
En el sector externo, las exportaciones se destacaron con un incremento del 3,3%, beneficiándose de la demanda internacional por commodities agrícolas y minerales, principales rubros de exportación brasileña. Las importaciones crecieron de manera más moderada (0,3%), reflejando la debilidad de la demanda interna. La desaceleración económica brasileña tiene implicancias regionales importantes, dado el peso de Brasil como principal economía de América Latina y socio comercial clave de Argentina. El panorama para los próximos trimestres dependerá de la evolución de la política monetaria del Banco Central y de si logra calibrar un balance entre control inflacionario y sostenimiento del crecimiento económico.

